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Fondo Antonio Pérez Gálvez

D. Antonio Pérez Gálvez, también conocido como Padre Bienvenido María de Bigastro nació en Bigastro (Alicante) el 19 de junio de 1926. Hijo de Emilio Pérez Verdú y Bienvenida Gálvez Moya, los cuales tuvieron cinco hijos (Emilio, Joaquín, Antonio, Dolores y José, que también fue sacerdote). Residían en la actual avenida Libertad. Hizo sus estudios primarios en las escuelas oficiales del pueblo de Bigastro.

D. José María Ramos Climent preparó para el ingreso al seminario a Antonio Pérez Gálvez, Ernesto Gálvez Navarro, Jesús Vaíllo Vaíllo y a José Fuentes Martínez, ingresando los tres últimos en el Seminario Diocesano de Orihuela, y Antonio Pérez Gálvez en el seminario seráfico capuchino de Masamagrell en 1941, donde realizó los estudios secundarios. El noviciado y los votos simples los hizo en Ollería (Valencia) en 1945. Y en los capuchinos de Orihuela hizo los estudios de Filosofía en 1946.

Marcha a Colombia en 1948 realizando labores en Santa Marta, Bogotá, Valle de Upar y Barranquilla, entre otras ciudades. En Bogotá realiza los estudios de Teología en la Pontifica Universidad Católica Javeriana, regentada por la Compañía de Jesús, donde se licenció en Teología. Fue ordenado sacerdote el 2 de marzo de 1952 en Bogotá (Colombia), donde ejerció su Ministerio Sacerdotal hasta su traslado a España.

Fue fundador y primer director del seminario seráfico capuchino de Bogotá. Durante dos años ejerció como vicario en Barranquilla (Colombia). Fue trasladado a España en 1958 y nombrado vicedirector y profesor del Colegio San Buenaventura de Murcia, donde también fue director de la Residencia Universitaria de los Capuchinos de Murcia.

En 1963 fue nombrado Padre Guardián en el convento de capuchinos de Totana (Murcia), donde cursaban sus estudios de Filosofía 36 estudiantes capuchinos, realizando su labor pastoral durante tres años en dicha institución.

Fue párroco en la parroquia de las Tres Aves Marías de Totana, erigida por D. Pablo Barrachina y Esteban, a la sazón administrador apostólico de Cartagena-Murcia.
El bigastrense Antonio Pérez Gálvez fue trasladado a Ollería en 1966 como Guardián del Convento de Capuchinos y Vicario de la Parroquia de Ollería para suplir al párroco D. Antonio Cerdá Talón, gravemente enfermo, hasta que éste falleció en 1967.

En 1967, con la autorización de sus superiores Capuchinos y la benigna aceptación del Obispo Diocesano, a la sazón D. Pablo Barrachina y Esteban que lo nombró Vicario Parroquial de la Parroquia de Nuestra Señora del Rosario, Florida Portazgo de Alicante, regida por D. José Fuentes Martínez, paisanos y amigos desde la más tierna infancia.

En 1981 al dejar la Parroquia de los Padres Capuchinos, D. Pablo nombra a D. Antonio Pérez Gálvez, párroco de la Parroquia San Francisco de Asís de Ciudad de Asís, donde ejerció su labor pastoral durante 16 años.

Fue jubilado en el año 1997 y nombrado Vicario Parroquial de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, donde ejerció su Ministerio Pastoral hasta que las fuerzas le acompañaron. En ese tiempo fue capellán de las monjas Franciscanas de Villa Teresa, en Alicante.

Celebró las bodas sacerdotales en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario el 2 de marzo del año 2002.

Antonio Pérez Gálvez tuvo una estrecha y leal colaboración con los Administradores Diocesanos, D. José Fuentes Martínez y D. Francisco Martínez Noguera, en la organización de los archivos diocesanos y poniéndolos al servicio de los párrocos, encargos en relación con los arquitectos y oficinas oficiales, como notarios, registros de la propiedad, catastros y otras gestiones varias.

En total, más de cuarenta años dedicados al servicio de la iglesia diocesana hasta su último adiós, que tuvo lugar el 17 de agosto de 2015, entregando a su familia, amigos y vecinos un recuerdo indeleble, así como un legado fotográfico, fiel retrato del Bigastro de los años 60, que servirá a las presentes y futuras generaciones de bigastrenses a reconocer en sus fotografías la historia, los paisajes y la vida social y cultural de nuestro pueblo.

 

Comunicado de 29 de marzo de 1939, redactado por Manuel Fuentes Torres –Presidente de Falange Española- en el que se anuncia la desaparición de una mano de la imagen de San Joaquín. Obra escultórica que había sido ocultada para su protección, durante el transcurso de la Guerra Civil Española (1936-1939).

Si transcurridas dos horas desde la publicación del comunicado, no aparece la mano del Santo, se anuncia un minucioso registro de todas las casas de la localidad.